EL MAESTRO SE DECIDE A
INVESTIGAR SU PROPIA PRÁCTICA
Jesús Bastidas
Universidad de Pasto
En torno a los conceptos de aula que aparecen en
cada época, se desarrollan funciones del profesor. Se generan perfiles de éste
como educador, como modelo del comportamiento, como transmisor de conocimiento,
como repetidor, como técnico, como planificador, como innovador, como
orientador; como agente que toma decisiones, propicia cambios, resuelve
problemas y transforma la realidad de su contexto.
El momento actual se caracteriza por la notable
preocupación por la calidad de la enseñanza, donde el maestro aparece como el
protagonista central. Su actuación en el aula y en la escuela se considera cada
vez con mayor intensidad indicador de calidad, razón por la cual la formación
de éste es también el eje de la controversia actual sobre la problemática educativa.
Conviene, entonces, precisar cuál es el papel y el
compromiso del educador; si se considera como técnico instrumentalista que
repite y reproduce conocimientos o si se perfila como un profesional reflexivo,
autónomo, que piensa, toma decisiones, interpreta su realidad y crea
situaciones nuevas a partir de problemas cotidianos y concretos con el
propósito fundamental de mejorar su propia práctica.
En un artículo titulado ¿Por qué deben
investigar los profesores?, Ebbutt y Elliott (1985:176) establecen una
relación directa entre investigación acción y desarrollo profesional. El
juicio profesional requiere que las personas dedicadas a la enseñanza
desarrollen constantemente sus conocimientos profesionales en relación con las
circunstancias cambiantes. Expresiones como profesores intelectuales,
profesores investigadores, autoevaluación del profesor, calidad de la
investigación, acción educativa, corresponden a una necesidad del sistema
educativo orientada al mejoramiento de la capacidad de los docentes para
generar conocimientos. Continúan los autores en mención: quizá deba
sorprendernos que muchos investigadores especializados en pedagogía, así como
muchos de los que patrocinan sus actividades, consideren a los profesores como
meros usuarios del conocimiento de otros.
En el deseo de superar la relación lineal y
mecánica del conocimiento en el salón de clases, se encuentran alternativas que
caracterizan al profesor como investigador de su propia aula, el profesor como
intelectual, trabajador de la cultura, la enseñanza dialogante, el aprendizaje
como proceso de construcción, la enseñanza como proceso interactivo, el
profesor como innovador y práctico reflexivo. La reflexión del profesor acerca
de su propia práctica implica la inmersión consciente en el mundo de su
experiencia; experiencia cargada de connotaciones, valores, simbologías,
afectos, sentimientos, intereses sociales y pautas culturales.
Estas alternativas reconocen la necesidad de
analizar lo que realmente hacen los profesores cuando se enfrentan a los
problemas complejos de la vida en las aulas, para comprender cómo utilizan el
conocimiento científico, cómo manejan situaciones inciertas y desconocidas,
cómo construyen y modifican ambientes y rutinas, cómo experimentan hipótesis de
trabajo; cómo elaboran y utilizan técnicas, instrumentos y recursos; cómo
recrean estrategias, inventan procedimientos, resuelven problemas y propician
cambios.
En la realidad, el profesor actúa en un medio
complejo, en un escenario nuevo y cambiante determinado por la interacción de
múltiples factores y condiciones. Dentro de ese escenario complejo, cambiante y
muchas veces contradictorio, el profesor se enfrenta también a múltiples
problemas que no pueden resolverse mediante la aplicación de una regla, una
técnica o un procedimiento rutinario, mecánico y mucho menos irreflexivo. Los
problemas prácticos del aula requieren un tratamiento particular orientado a su
propia naturaleza como grupo social y cultural en permanente interacción.
Para producir saber pedagógico a partir de una
práctica más reflexionada, el profesor puede arriesgarse a formular
interrogantes como las siguientes: ¿cuál es el sentido de mi clase? ¿Qué
significa mi clase para los alumnos? ¿Cómo la perciben mis alumnos? ¿Cuáles son
los aspectos que merecen atención? ¿Qué me interesa saber? ¿Qué me preocupa?
¿Lo que hago tiene efectos sobre mis alumnos? ¿Qué clase de efectos? ¿Qué
preguntan mis estudiantes? ¿Cuáles son los errores más frecuentes? ¿Qué es lo
que digo cuando explico? ¿En qué invierto más el tiempo: orientando,
explicando, corrigiendo, respondiendo preguntas? ¿El tiempo utilizado por los
alumnos lo invierten en trabajo grupal, individual, charlando, repitiendo,
desarrollando ejercicios? ¿Lo que más hablan los alumnos es para pedir que el
profesor repita o para solicitar información nueva? Éstas y otras preguntas son
indicadores válidos para ver lo que está sucediendo. Esto es, fijar su mirada
en el aula; una forma de proceder como maestro investigador porque se está
preocupando por aspectos propios de su trabajo, los convierte en interrogantes,
los reflexiona y los comprende. Así se logran más acercamientos y su quehacer
cobra sentido.
Los problemas de investigación derivados de la
complejidad del acto educativo exigen a su vez proyectos, estrategias y métodos
apropiados para su resolución en términos de conocimiento. No obstante, Eloísa
Vasco sustenta que: ese componente investigativo se percibe como algo muy
complejo y fuera del alcance del educador que realiza su labor en el aula
escolar, en la cual es difícil imaginar que pueda darse un proceso de
investigación. El maestro se encuentra en una encrucijada: o se es maestro o se
es investigador. La autora reafirma que es posible superar la dicotomía
existente entre los términos maestro e investigador para integrarlos en el de
maestro-investigador. Por encima de todo el maestro investigador es un
maestro. Ser investigador sólo se entiende, se justifica, se hace posible desde
su "ser maestro" y su objetivo último es ayudar al maestro a ser
mejor maestro. Por eso designamos el tipo de investigación que proponemos para
el maestro con el término "investigación en el aula"; puesto que el
aula es el ámbito natural de su actividad profesional (Vasco, 1988:2). Y de
ahí, el énfasis en rescatar el aula como espacio para construir saber
pedagógico.
¿Cómo logra el maestro construir saber pedagógico
desde su aula, desde su trabajo, desde su escuela? Cuando éste comienza a
interrogarse, a cuestionar lo que dice, hace o deja de hacer; cuando descubre
que el conocimiento no está acabado; cuando acepta que no existe un solo método
para buscar la verdad, sino que da cabida a la pluralidad metodológica; cuando
no exige respuestas terminales sino que incita a sus alumnos a preguntar,
observar, interpretar y comprender el mundo con visión totalizadora, no
fragmentada; cuando convierte la acción educativa en búsqueda de sentido;
cuando da muestras de expresión, curiosidad, contemplación y asombro por lo que
le rodea; cuando acepta que no todo está dado porque a medida que avanza
encuentra nuevas posibilidades; cuando se interesa no sólo por lo que enseña
sino por qué y para qué lo hace; cuando resemantiza el aula y la escuela.
Cuando eso sucede, el encuentro de nuevos significados orienta al maestro en la
búsqueda de criterios de calidad y a la vez le indica que ha hecho de su diario
trajinar un espacio propicio para la sensibilidad, la imaginación y la
investigación.
En relación con las anotaciones precedentes es
necesario fortalecer la presencia de profesores experimentados que desarrollen
en su aula un ambiente reflexivo, que se preocupen por la innovación educativa
y por su propia autoformación como profesionales. Un profesor-investigador
admite que la investigación la hace él mismo, que está presente en las interrogantes
que se formula y que los resultados repercuten de nuevo en su aula.
La práctica pedagógica se presenta como un espacio
para experimentar, recrear, validar o invalidar, elaborar, reelaborar e
innovar. Los maestros son portadores de nuevas prácticas y experimentaciones
pedagógicas. El maestro puede transformarse y constituirse en sujeto
pedagógico. Esto es, estar en condiciones de construir, compartir, aportar,
cambiar, recibir críticamente.
La UNESCO exhorta hacia la excelencia en la
educación. En el Informe Mundial de la Comisión Internacional sobre la
Educación para el Siglo XXI, en La educación encierra un tesoro
(1996:229), se menciona que en el mundo entero se experimentan innovaciones
científico-tecnológicas y cambios capitales en la economía, la política, las
estructuras demográficas y sociales y que: Estas transformaciones radicales,
que van a seguir produciéndose sin duda alguna en el futuro a un ritmo
acelerado, por fuerza habrán de crear tensiones considerables, en particular en
los medios de enseñanza, que tendrán que atender necesidades cada vez mayores y
enfrentarse con los nuevos desafíos de un mundo que cambia rápidamente... Es
menester que las políticas de reforma estén encaminadas a la excelencia en
materia de educación. La escritura del saber pedagógico como producción
intelectual del profesor en acción es una dimensión esencial en la búsqueda de
la excelencia.
Al terminar este artículo, vale la pena mencionar
que son muchas las investigaciones surgidas para impulsar el trabajo en el aula
y muchos son los maestros deseosos de investigar prácticas educativas con el
propósito de dignificar y revitalizar su propio trabajo. La frase de Mery Olson
(1996: 15) es muy apropiada: Alentar a los maestros a ser investigadores es
una forma de establecer un sentido de valía y dignidad, y de posibilitar
un sentimiento de esperanza, capacidad y saber.
-Ary, Donald., Lucy Ch., Jacob y Asghar Razavich, Introducción
a la investigación pedagógica, McGraw-Hill, México, 1990.
-Bastidas, Jesús Alirio, La investigación en el
salón de clase, Departamento de Lingüística e Idiomas, Universidad de
Nariño, Pasto, S.F.
-Briones, Guillermo, La investigación en el aula
y en la escuela, Secretaría Ejecutiva del Convenio Andrés Bello, Santafé de
Bogotá, 1990.
-Campo, Rafael y Mariluz Restrepo, Un modelo de
seminario para estudios de posgrado, Maestría en Educación, Pontificia Universidad
Javeriana, Santafé de Bogotá, 1993.
ACTIVIDADES
DE LECTURA Y REFLEXIÓN
1º. En su cuaderno de notas diarias diseñe un mapa conceptual
del contenido y, luego aprovéchelo para redactar un resumen de lo esencial.
2º. Elabora un listado de las preguntas que te hiciste mientras
leías el texto para alcanzar la comprensión.
repuesta taller de castellano grado 11
ResponderEliminarrespuesta # 3
grado 11-3
presentado por: carlos guzmán-luis mendoza-oscar rodrigues-isaac ruiz-ariana sierra-carlos villadiego
rta) se dice que el romántico se vuelve individualista y subjetivo de dos forma:
la primera es individualista por que el autor en sus obras solo expresa el YO, se decir solo piensa en si mismo, y la segunda se dice que es subjetivo cuando el autor expresa los intereses del común desde mismo hacia el sujeto
reflexion grupal:
para nosotros el ser romántico era un ser que se encargaba de demostrar su pensamiento, ideas y vivencias atreves de sus obras es de hay que empieza a volverse individualista y se vuelve subjetivo cuando sus pensamientos son dirigidos a otros pero expresando todo lo vivido de si mismo para hacerlo llamativo para los otros
respuesta # 8
ResponderEliminargrado 11-3
presentado por: jesus atencia. samuel mendoza. juan jimenez. edgardo serpa. jorge tete. jhan meza. hidaldo vides
rta) -LA REGENTA: personaje: Don Víctor Quintana: casado con la protagonista principal de la obra Ana Ozones es un personaje mayor que ella egoísta, retrasado, idealista e ingenuo.
-LA TRIBUNA: personaje: Chinto: personaje enamorado de la protagonista de la obra Amparo le pide matrimonio pero esta la rechaza y este le pega una paliza por estar enamorado de ella, es un personaje introvertido, abusador y poco comprensible.
-LOS MISERABLES: personaje: Jean Valjean: es un hombre pobre (antes de jardinero y agricultor), un rudo e ignorante, pero de buen corazón. Sus padres murieron cuando era todavía un niño (su padre cayó de un árbol y su madre murió de una fiebre). Es condenado a cinco años de prisión por robar una hogaza de pan (pena agravada por la posesión de una escopeta de caza), que acaban convirtiéndose en 19 años de prisión, debido a repetidos intentos de fuga.
-TOMAS SAWYER: personaje: ‘’Tom Sawyer’’: Es el personaje central, un muchacho revoltoso, pero con gran corazón. No le gusta demasiado ir a la escuela y si fuese por él, pasaría todo el tiempo jugando con sus amigos. Huck: hijo del borracho de la ciudad. Es el chico menos querido por las madres del pueblo, aunque sus hijos lo adoren. Es el mejor amigo de Tom y aunque su aspecto y modo de vida no son ejemplares, éste lo admira tanto que, a pesar de tener órdenes de no aproximarse, nunca duda en desobedecer a su tía y vivir con él fantásticas aventuras.